13 nov. 2016

Las escuelas más innovadoras del mundo: la revolución educativa

Artículo de Huffingtonpost.es :

La revolución educativa no empieza mirando constantemente a Finlandia, el país de referencia por sus buenos resultados en los informes PISA. El verdadero cambio arranca mucho más abajo: en cada colegio. Convencido de ello, el psicólogo Alfredo Hernando ha recorrido el mundo buscando escuelas innovadoras que han cambiado su forma de trabajar y han logrado resultados excelentes en su alumnado.

Toda esa experiencia la ha plasmado en un libro titulado Viaje a la escuela del siglo XXI. Así trabajan los colegios más innovadores del mundo, que ha editado la Fundación Telefónica y que se puede bajar de forma gratuita en este enlace. 

El padre Piquer, centro concertado de los jesuitas

Tiene alumnos de 38 nacionalidades diferentes, más de un 50% de inmigrantes… y un 85% de éxito escolar. Su innovación son las llamadas aulas cooperativas en la ESO. El director, Ángel Serrano, explica que un alumno llega y se encuentra con aulas grandes, espacios flexibles, mesas dispuestas en círculos o como se necesite en ese momento y de 60 alumnos porque juntan dos secciones.

No trabajan por asignaturas, sino por ámbitos: el sociolingüístico, que une las sociales, lengua e inglés, y el científico tecnológico, que une las matemáticas, las ciencias y la tecnología. Tampoco utilizan libros de texto, sino materiales propios y digitales y tienen tres o cuatro profesores a la vez, Así, dice, han logrado un ambiente de “ilusión, motivación y alegría muy especial”. “Prácticamente no hay absentismo y los alumnos han recuperado la ilusión por venir al colegio”, asegura Serrano, quien asevera que “la enseñanza tradicional de mera trasmisión de conocimientos y exclusivamente memorística no tiene sentido hoy en día”.
“El fomento de una metodología basada en el aprender a aprender, en la creatividad, en la búsqueda de soluciones trabajando por proyectos... es esencial”, afirma el director del Padre Piquer, quien avisa de que, en este modelo, lo realmente importante son los profesores, “los verdaderos innovadores de los centros”. “Es aquí donde hay que poner los esfuerzos máximos de captación, formación constante, actualización...”.
Núria Miró, directora delincide en ese aspecto y subraya la importancia de tener recursos económicos para poder asegurar la formación del profesorado y llevar a cabo la transformación en las aulas. "Cuando se llega a la transformación de espacios arquitectónicos, también haría falta poder disponer de recursos para llevar a cabo la adecuación a la nueva forma de aprender", señala.
Miró explica algunos elementos que han hecho del suyo un centro innovador. Por ejemplo, sus alumnos cursan materias que en el currículo tradicional no aparecen, como "film, ajedrez o 'Being an entrepreneur", y otras están combinadas "para poder aprender de forma interdisciplinar". Así, existen asignaturas como STEAM: Science Technology Engineering Arts Mathematics. "La metodología pone al alumno en el centro, él es el protagonista y aprende de forma activa y cada vez con más autonomía", explica.
En este modelo la enseñanza tradicional basada en la memorización ha pasado a la historia porque "hace que el alumno esté de forma pasiva, el aprendizaje difícilmente es duradero y para la vida y no garantiza la comprensión". "No es motivador para el alumno ni para el profesor. No ayuda al alumno a desarrollar las competencias necesarias para poder transformarse él y el mundo que le rodea y así llegar a realizar un trabajo ético, excelente y comprometido", sostiene Miró. Cambios que, quizá, ayudan a transformar el mundo.
Y el 'cómo' lo explica Morten Smith-Hansen, profesor de Historia y Español en uno de los centros más innovadores del mundo. Señala que, por ejemplo, puede dividir una clase de historia en dos o más grupos. Unos alumnos trabajan solos con el material porque tienen el nivel de conocimiento para ello y otros se quedan con el profesor para ser supervisados "en el proceso de llegar a este grado". De esta forma, nadie se queda rezagado.
“El resultado es que todos los alumnos sienten que están trabajando en un nivel que tiene sentido”, señala Morten, quien asegura que intentan dar una motivación al trabajo de los estudiantes diseñando ejercicios que permitan elaborar un producto que tenga utilidad para otras personas. “Por ejemplo, en las clases de historia puede ser un artículo, vídeo u otra cosa para presentarla a un grupo de pensionistas y que a, partir de ello, entren en un diálogo sobre su pasado”, asegura el profesor danés, que destaca que así los alumnos se “adueñan” de la asignatura.
Si deseas escucharlo aqui puedes
Las escuelas más innovadoras (MAPA).
VIDEO Escuela disruptiva Sesión VI. Ángel Serrano: Aulas Cooperativas de Padre Piquer




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