7 ene. 2016

Cómo aprender cualquier idioma sin esfuerzo

 Cómo me gustaría aprender otro idioma... ¡Pero el problema es que no tengo tiempo!


La próxima vez que alguien pronuncie esta frase, sabrás que no es verdad, al menos en nueve de cada diez casos. Por supuesto que existen las obligaciones diarias y las muchas horas de oficina. Sin embargo, cabe preguntarse si la frase no debería ser más bien esta: "A decir verdad, siempre desperdicio un montón de tiempo".
En realidad, tan solo deberíamos organizarnos un poco mejor y tomar la iniciativa. Para aprender un idioma a fondo hay que ser aplicado y perseverante, no cabe duda. Pero cuando se trata de repasar y practicar un idioma, a menudo basta con que aprovechemos nuestro tiempo de la mejor manera sin dejar pasar ninguna oportunidad para hacerlo.
Te presentamos algunos consejos prácticos y sencillos para que durante todo el día te encuentres como de viaje a un nuevo idioma y esta aventura sea todo un éxito.

1) Lee algún periódico en un idioma extranjero


Cómprate un periódico extranjero (muchos quioscos cuentan con una sección de periódicos internacionales, o también puedes regalarte una suscripción a un semanario o una revista, como el New Yorker, por ejemplo), y aprovecha el trayecto en metro a la oficina para mantenerte actualizado. No te desanimes si no entiendes cada una de las palabras: intenta comprenderlas por el contexto o subráyalas, busca su significado y elabora un pequeño cuaderno de vocabulario con las palabras que has aprendido.

2) Haz ejercicios para entrenar el cuerpo y la mente


Esta recomendación es útil en dos sentidos. Si practicas deporte con regularidad, te sentirás en forma físicamente, y si sigues nuestros consejos, también harás grandes progresos al aprender idiomas. ¿Cómo funciona? Es muy sencillo: búscate un podcast, un audiolibro, un álbum de música –todo en el idioma que quieres aprender–, o simplemente escúchate repitiendo las palabras que has aprendido en la última clase de inglés. ¡Así tendrás un doble entrenamiento y las horas se te pasarán volando!

3) Sal a comer


Otra excusa típica de las personas que trabajan mucho es: "No me queda tiempo para nada, ni siquiera para cocinar. Todas las noches ceno en un restaurante turco… ¿Te lo puedes imaginar?" Perfecto, pues así podrás matar dos pájaros de un tiro: la próxima vez, intenta pedir tu comida en turco y, mientras esperas, puedes cruzar algunas palabras con el dueño y los camareros. No se trata de que sostengas una conversación profunda. Lo esencial es que superes la timidez para que comiences a hablar y a acostumbrarte al sonido de otro idioma.

4) Hazte amigo de tu colega francés o de tu vecina polaca


¿Existe una mejor forma de mejorar el nivel que se tiene de un idioma? En la pausa de mediodía, ve a comer con tu colega extranjero, busca un tema de conversación y pídele que corrija tus errores y tu pronunciación. Haz lo mismo si tienes un vecino de otro país: compartid una cena en la que podáis poner a prueba vuestros conocimientos. ¡Quizás sea el inicio de una nueva amistad!

5) El merecido descanso después del trabajo


No hay nada mejor que estirarse en el sofá y, con el gato en el regazo, ponerse a ver una película o a leer un buen libro. ¿Qué tal si en este tiempo de descanso "mezclas los negocios con el placer"? Mira una película en el idioma original y activa los subtítulos (también en el idioma original), de modo que puedas leer y verificar las palabras que acabas de escuchar. Presta atención a los giros y expresiones típicas y utilízalas tú mismo en la próxima oportunidad. Si prefieres intentarlo con obras literarias, evita los libros demasiado difíciles y complejos, al menos inicialmente. Supuestamente, entre los más talentosos para los idiomas, algunos comenzaron a aprender con dibujos animados y libros infantiles. ¡Nadie nace sabiendo!

Como Aprender un idioma sin ir a clase


El colegio está muy bien para que todo niño cuente con unos conocimientos generales, es el momento en el que nos decidimos por las cosas que nos gustan y por las que no. Cuando se trata de asignaturas que consideramos importantes, siempre es mejor profundizar y aprender con nuestro propio método.
En un artículo de The Guardian donde se les preguntaba a los jóvenes qué les animaría a aprender idiomas, se aprecia su preocupación por aprender de manera más personal y práctica. Cuando se les preguntó qué les animaría a aprender idiomas, solo un pequeño porcentaje de estudiantes nombró el colegio. Un gran porcentaje prefirió actividades fuera del entorno escolar: intercambios en el extranjero, conversaciones con personas nativas, aprendizaje a través de aplicaciones móviles, películas extranjeras, lecciones interactivas…
En mi caso, no recuerdo el momento en el que dejaron de motivarme las clases de idiomas del colegio, pero lo que sí recuerdo es cuando empecé a mostrar interés por aprender fuera de esas cuatro aburridas y desgastadas paredes. Empecé a divertirme aprendiendo, a estudiar los temas que me interesaban y a sacar lo mejor de cada lección. A continuación os describo las diferentes razones que me llevaron a aprender idiomas por mi cuenta, ¡consejos útiles para aprender mejor!

1) Aprender fuera de los confines del colegio da mejores resultados

Es muy importante aprender allí donde se habla el idioma. A los once años me fui por primera vez a Inglaterra a casa de unos amigos de mis padres. Estaba en medio de la nada (un cottage muy British de toda la vida) así que no me quedaba otra que hablar inglés, ver la tele en inglés, y acariciar a los tres o cuatro perros que había en la casona (también en inglés). Aprender in situ fue todo un acierto, no solo aprendí la lengua, sino también la cultura, las costumbres, recuerdo que bebí mi primer té con leche… Luego en el colegio en seguida me apunté a un intercambio con Francia, me lo pasé genial y volví hablando francés tres veces mejor que antes y lo mejor de todo, ¡sin tocar ni un libro!

2) Hablar con nativos una hora es más útil que estudiar en el colegio un año

Está probado que hablar con nativos mejora la comprensión y la pronunciación. Desde el momento en el que me lancé a hablar con nativos, se me quitó la vergüenza tonta del nivel beginner y aprendí mucho de las expresiones que la gente de verdad usa en las situaciones del día a día. Se me olvidó el “Unit one: learning to learn” y en su lugar aprendí “It’s not a big deal” o “it’s raining cats and dogs”. Además, aprendí que la “S” en island o la “L” en walking no se pronuncian, eso se aprende solo al escuchar, no es una norma y ¡no te lo dice ningún profesor! Parece que cuando no te estás enfrentando a un examen se aprende mejor, ¿no?

3) Mi tiempo libre también se convirtió en tiempo de aprendizaje

A mí, como a cualquier persona nacida en los 80, me pierde una buena serie y soy capaz de saltarme dos comidas si tengo un par de temporadas listas para ver. Cuando consideré que mi nivel de inglés era más bueno que malo, cambié todas mis series del español al inglés. Y eso que el doblaje en español es muy bueno, y al principio se me hizo raro escuchar a la verdadera Carrie Bradshaw, o ver los enfados entre Ross y Rachel en su idioma original, pero a la larga me vino genial. Ahora agradezco los pequeños esfuerzos y tengo un acento mucho más suave que si solo hubiera estudiado inglés en el colegio con una profesora que, por cierto, era más española que el jamón serrano. ¡Te animo a traducir tus rutinas!

4) Viaja todo lo que puedas, practica idiomas fuera de tu zona de confort

En un mundo tan globalizado, cada vez hacen falta más personas globales. Si viajas verás la enorme utilidad de hablar varios idiomas. A mí siempre me ha encantado viajar, viajar y hablar, así que, cuando vi que mi nivel de inglés era suficientemente bueno me lancé a por otros idiomas, empezando por el francés. Viajé a Francia con mi familia y sola, y vi que me podía comunicar, que me trataban menos de turista y que disfrutaba mucho más de los viajes. MILAGRO, ¡se puede ir más allá del voulez vous coucher avec moi!

5) Haz la clase a tu medida

Si aprendes un idioma por tu cuenta, ni tienes que imitar a los mejores ni esperar a los que van peor. Además, la clase no termina cuando suena el timbre, sino cuando te sientes cansado o piensas que ya has aprendido la lección del día. No olvides que la clase no tiene por qué ser en casa, o en un sitio cerrado y aburrido… Si hace buen tiempo baja al parque a leer, o a escuchar música en el idioma que estás aprendiendo e intenta sacar las letras, o mejor que todo lo demás, ¡queda con un amigo o amiga que también esté aprendiendo idiomas! Nada mejor que compartir risas con amigos, ¡como los protagonistas de nuestro vídeo!

Fuente original: Babbel

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