6 dic. 2014

La soledad y la sociedad conectada, el amor y el desamor, lo real y lo irreal, lo adecuado y lo imprevisible.

 En un futuro no muy lejano Theodore, un escritor solitario, adquiere un moderno sistema operativo diseñado para satisfacer todas las necesidades del usuario. Para sorpresa de Theodore este iniciará una relación sentimental con dicho sistema operativo. Esta historia poco convencional mezcla ciencia-ficción y romance, en un relato que explora la naturaleza del amor y las formas en que la tecnología al mismo tiempo nos aísla y nos conecta a todos. 

Este es el argumento de HER (Ella), una película donde la inteligencia artificial toma una gran relevancia.


Opinión:
Her no es una película. Es algo mucho más imporante que eso. Es un experimento social que aborda al ser humano y al mundo tecnológico en el que vive.

Spike Jonze se saca de la chistera una idea brillante para convertirla en uno de los mejores guiones del cine reciente. De una manera muy original e inteligente nos habla del amor y el desamor. Sin embargo, estos temas son solo la superficie de lo que va a explorar. El quiere adentrarse mucho más lejos. Su objetivo es medir la capacidad sensorial del ser humano (y lo que no es humano) y enseñar como este va evolucionando en su entorno y en los cambios que en él se producen.

Nos situamos en un entorno en teoría futurista. Digo en teoría, porque el mundo actual en el que vivimos, ese que esta casi monopolizado por la tecnología, nos hace creer que se trata de un futuro bastante próximo. Conocemos a Theodore, un hombre que trabaja escribiendo cartas de amor para otras personas y que se ha separado recientemente de su mujer. Theodore decide comprarse un ordenador con un moderno SO que se adapta a los gustos y a la personalidad del usuario. Ante esto, nos planteamos si la tecnología fomenta la soledad o ayudad a superarla. Es curiosa la primera pregunta que le hace el SO: “¿Eres social o anti-social?”

Poco a poco va estableciendo una relación con Samantha (la voz femenina del citado SO), hasta que finalmente ambos se enamoran.

¿Puede un humano enamorarse de un SO? ¿Y viceversa?

Puede parecer una pregunta de locos, pero tras ver la película creo que casi todos tendríamos la misma opinión. Spike Jonze me convence contundentemente. La idea de “querer” está en la mente, en los recuerdos, en los sentimientos y sensaciones que van brotando en nosotros. Lo que nos hace experimentar alguien, ya sea inteligencia humana o artificial. Todo se resume en como nos sentimos por la forma de ver las cosas de ese ser, por sus actos, por su comportamiento con nosotros y los demás. No hace falta un cuerpo para transmitir y recibir sensaciones. Vamos a explicarlo:

¿Se deja de querer a una persona cuando esta muere?

Por supuesto que no, y no hay cuerpo. ¿Por qué seguimos queriendo? Por lo que ya he citado, todo está en la mente, en los recuerdos, en las sensaciones ya vividas.

¿Puede Theodore amar a Samantha sin ser esta real?

¿Qué es real y qué no es real? ¿No es acaso real la felicidad y las ganas de vivir que tiene Theodore tras conocerla? ¿No es real el sexo (maravillosa escena con el fondo negro) que tienen ambos? El sexo también trasciende más allá de lo físico, de lo palpable. Va más allá, en cómo evadirte de todo y estar mentalmente dónde quieres estar con quién quieres estar.

Podría resumirse: “Si te hace sentir, es real”

Y después tenemos el tema de la evolución de un ser en el mundo y en el entorno en el que vive. Samantha gracias a Theodore conoce el mundo humano, crece como ser, no está programado para ello pero experimenta y vive nuevas cosas. Ama a Theodore pero es precisamente ese desarrollo en el mundo el que le hace ver que quizás necesite otra cosas. Necesita seguir avanzando, dar nuevos pasos para encontrar nuevas sensaciones. Y lo mejor es que al igual que Theodore, “ya sabe cómo”.

El desenlace puede parecer confuso pero hay un claro mensaje en la película:

“A veces pienso que he sentido todo lo que voy a sentir”

“Es como si estuviera leyendo un libro, un libro que amo profundamente. Pero ahora lo leo muy lentamente. Las palabras están muy separadas y el espacio entre ellas es casi infinito. Aún puedo sentirte a ti y a las palabras de nuestra historia. Pero en este espacio infinito entre las palabras es dónde me estoy encontrando a mí misma. Es un lugar que no existe en el plano físico. Es dónde está todo lo demás”

Por reflexiones como estas, el guión de Her merece todos los elogios posibles. De la música mejor ni hablamos, la secuencia de Joaquin Phoenix con The moon song” de fondo (impagable el momento ukelele), es la infinita esencia de la vida, el máximo momento de la efervescente y efímera felicidad.

Joaquin Phoenix consigue uno de los mejores papeles de su carrera. Cambia la cara malvada de "Gladiator" y el registro atormentado de "En la cuerda floja" para robarnos el corazón con su personalidad. El bigote, unas dulces palabras y una tímida mirada bajo a unas gafas, logran que nos acerquemos mucho a él. Hay intimidad y melancolía con su personaje y se nota con creces. En una palabra, “entrañable”

Fabulosa interpretación de Scarlett Johansson. No sale ni un minuto en pantalla y hacer su mejor papel desde "Lost in Traslation". Por cierto, hay ciertos planos de la ciudad de Los ángeles desde la ventana que evocan un poco la atmósfera de aquella cinta. Scarlett es otra metáfora de lo que es real y no real. ¿Es necesario que un actor salga en pantalla para hacer un buen papel? Pues queda claro que no, su preciosa, sugerente y sexy voz hacen que nos la imaginemos a cada momento. Fantástica la conexión de la actriz con su personaje.

Amy Adams a pesar de que tiene un pequeño papel, he de decir que me ha gustado más que en "La Gran Estafa Americana". Esta chica siempre raya a un nivel muy alto. La verdadera amistad que tiene con Theodore y el apoyo que le brinda se palpa en sus conversaciones. Una adorable interpretación que se cierra en un precioso plano final. Dos seres melancólicos, solitarios y heridos, se acurrucan en lo alto de un rascacielos mirando al horizonte. Ya se han encontrado a sí mismos, ya han perdonado a su pasado y por fin pueden mirar al futuro.

En un año marcado por Hobbits, astronautas, latigazos, estafadores setenteros y ejecutivos avariciosos de Wall Street, se cuela por la puerta de atrás una bocanada de aire fresco, un canto a la soledad (y a cómo superarla) llamado Her. Solo Ádele y La Gran Belleza pueden toser a esta maravillosa cinta.


Fuente: filmaffinity.com

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