5 ago. 2018

¿Y que opinas tú?

Hoy leia un artículo en Xataca muy interesante sobre el conocimiento escaso que muchas veces tenemos de las cosas y que a menudo, quizás ingenuamente, trasladamos la sensación de que nuestro conocimiento es más profundo.

Os recomiendo que lo leais aquí.

Ello esta basado en el truco de la ilusión de la profundidad explicativa, que explico a continuación: 


La ciencia descubrió un tip neurológico que puedes usar cuando estás realmente seguro de que estás en lo cierto y la otra persona se equivoca.Según un estudio de la Universidad de Yale a cargo de los científicos Leonid Rozenblit y Frank Keil, la mayoría de nosotros defendemos posturas y opiniones basándonos en información limitada. 
Llamada “La ilusión de la profundidad explicativa“.En la investigación, los profesores pusieron a prueba a un grupo de personas que primero debían especificar qué tanta familiaridad tenían con el funcionamiento de artilugios de la vida diaria (Como el mecanismo de un WC, un medidor de velocidad o una máquina de coser). La segunda parte de la prueba era una autoevaluación sobre cómo funcionaba cada uno de estos aparatos.  
Lo que los investigadores descubrieron es que el ser humano tiene una tendencia a confundir familiaridad con conocimiento; no porque manejemos un automóvil o usemos una computadora todos los días, sabemos a ciencia cierta cómo funcionan. Incluso describir cómo trabaja un motor de explosión en la actualidad es mucho más complejo de lo que creemos.Neurológicamente, este sesgo cognitivo (Llamado apropiadamente miseria cognitiva), es un mecanismo de defensa de nuestro cerebro que recurre a él con un solo objetivo: el ahorro de recursos, y funcionar más eficientemente aún a costa de sacrificar detalles. En pocas palabras, nuestro cerebro se encarga de usar, decidir y actuar aun cuando no posee una información completa del proceso al cual se está sometiendo.El año pasado, unos profesores de la Universidad de Colorado decidieron poner en práctica este sesgo, aplicado a la negociación. En la investigación, dividieron al grupo en dos; uno tenía que expresar su punto de vista sobre ciertas políticas del gobierno norteamericano y las razones por las cuales consideraban que eran correctas, mientras que el segundo grupo debía explicar cuáles eran los mecanismos y procedimientos que llevarían cada una de esas políticas a sus respectivos objetivos.El resultado fue asombroso; quienes simplemente expresaron razones y puntos de vista, siguieron tan convencidos como al principio; su voluntad no mermó en lo absoluto. Sin embargo, quienes debieron justificar racionalmente la efectividad y factibilidad de cada política desglosando sus pasos, ya no estaban tan seguros de su postura pues por momentos se mostraron dubitativos.
¿Por qué ocurriría esto? es como defender a tu equipo de fútbol favorito; si lo ves como un todo, es fácil mantener el espíritu de fanático; pero cuando empiezas a ver las debilidades de algunos jugadores, o sus enfrentamientos con el director técnico, o las malas estrategias de éste… podría flaquear tu seguridad en tu opción.
¿Cómo puedes poner en práctica este fenómeno? ya sabes que reafirmar tu punto de vista con argumentos no es suficiente; pregúntale a tu “oponente“, pídele que detalle su solución de principio a fin. Allí podrás identificar cuál eslabón le parece más débil… y atacarlo en ese punto.

28 may. 2018

Superaprendizaje, un método de aprendizaje radical

En plena Guerra Fría se desarrolló el método de aprendizaje más revolucionario de las últimas décadas. Era la época de los espías, que necesitaban aprender idiomas a marchas aceleradas. En Bulgaria había un médico psiquiatra, Georgi Lozanov, bastante curioso que había desarrollado un método, que el gobierno estaba muy interesado en testar. En 1960 seleccionaron a quince personas de distintas profesiones entre veintidós y sesenta años que no hablaban ni papa de francés y les pidieron que fueran a pasar un día al “Centro de Sugestiología” que dirigía Lozanov. Los escogidos no fueron nada emocionados. Debían pensar que era una pérdida de tiempo o un “marrón”, pero que no podían rechazar.
Cuando llegaron a una agradable sala, se sentaron en unos cómodos butacones en círEl noventa y cinco por ciento de los alumnos había aprendido 1.000 palabras en solo un día. No fue un milagro, sino el resultado de un nuevo método: el superaprendizaje.
culo. Durante los primeros minutos les enseñaron un tipo de respiración muy relajante y, posteriormente, comenzaron a escuchar música clásica. Mientras la música sonaba, una mujer entonaba frases en francés con distintas tonalidades: a veces en un tono susurrante, otras de un modo más duro o imperativo. Así durante horas y horas. Los alumnos estaban muy relajados, no tomaban notas sino que sencillamente estaban tumbados o incluso con los ojos cerrados… Vamos, la antítesis de lo que nos imaginamos de una clase típica de idiomas. Cuando terminó la sesión, les hicieron un examen de lo aprendido y aquí llegó la sorpresa.
Podemos ser muchísimo más de lo que somos, lo que necesitamos son otras vías distintas para aprender, más eficaces, menos agotadoras y que están a nuestra disposición incluso de adultos. No hace falta retroceder al colegio para disfrutar de un aprendizaje acelerado de idiomas, en el deporte, de habilidades sociales… Podemos vivirlo a cualquier edad, lo que es esperanzador. Sin embargo, hay que introducir claves nuevas: El superaprendizaje y el miedo son opuestos. Solo cuando retiramos el temor a fallar, la competición, los esfuerzos titánicos y accedemos a estados mentales y corporales muchos más relajados, aprendemos mucho más y recordamos con mayor claridad (en el experimento los quince voluntarios recordaron palabras francesas después de varios meses. Casi nada).
Y segunda clave importante de partida: toda persona tiene un cuerpo, una mente lógica y una mente creadora y solo cuando integramos los tres centros, logramos el superaprendizaje. Por eso, no es de extrañar que los voluntarios comenzaran la sesión aprendiendo a respirar con técnicas basadas en el raja yoga, porque el objetivo era que el cuerpo entrara en ondas alfa.
El método de Lozanov trabajaba también con la mente creativa (o lo que tradicionalmente se ha asociado al hemisferio derecho) a través de la música clásica. Ahora bien, no vale cualquiera, sino aquella que tiene una cadencia especial: 60 pulsos por minuto. La barroca era la preferida para este tipo de sesiones.
Y por último, la mente lógica (o tradicionalmente denominado hemisferio izquierdo) se alimentaba de las nuevas palabras pero con otro pequeño truco, con distintas tonalidades y una cadencia armoniosa.
El método de Lozanov fue tan revolucionario que la URSS puso el ojo en él y pasaron por el centro de sugestiología espías, militares y personas del gobierno, junto con gente de a pie que quería mejorar su aprendizaje. Y no solo eso. Occidente se fijó en el método de Lozanov, después de que impartiera una conferencia en Roma en 1.966 y que uno de sus colaboradores se escapara de las garras de la KGB a Estados Unidos. Y aunque el pobre Lozanoz vivió una década arrestado en casa porque sus conocimientos eran “secreto de Estado”, eso no impidió que en Occidente se comenzara a aplicar también su método con resultados sorprendentes: en la Universidad de Iowa se consiguió que los estudiantes aprendieran un año de español en diez días con clases de cuatro horas de duración, que en Colorado State University se acelerara el aprendizaje de lectura a alumnos con ciertas dificultades o que empresas como IBM lo aplicaran a sus profesionales, como detallan Ostrander y Schroeder en sus libros.
Todo esto ocurrió hace cincuenta años y todavía es un campo con mucho potencial. Sin embargo, en la actualidad la neurociencia ha confirmado las propuestas de Lozanov: nuestro cerebro es plástico, podemos aprender a cualquier edad y solo necesitamos otras vías para ello.
El superaprendizaje depende del cociente potencial del individuo, no del cociente intelectual y este solo se consigue cuando recuperas algo que no es nuevo, sino algo que conoces: a ti mismo, a ti misma, sin miedos, con el potencial de tu creatividad, tu cuerpo y tu mente lógica, dispuesto a relajarse y a disfrutar del placer de aprender cosas nuevas. ¿Te apuntas?
Basado en los libros: Sheila Ostrander y Lynn Schroeder (1980): Superaprendizaje, Grijalbo. Las mismas autoras tienen otro más reciente: Superlearning 2000, 1994.
Fuente: El Pais

22 abr. 2018

Para encontrar empleo, ¿es mejor tener habilidades o tener un título académico?

Hoy leía en El País, un interesante artículo sobre los cambios que comienzan a producirse en la contratación de personal:
"Poco a poco, esta mentalidad ha ido calando en los departamentos de recursos humanos de las compañías, que empiezan a relativizar la importancia de las titulaciones y a poner más el radar en las habilidades, el talento y las aptitudes"
Es difícil poder establecer a priori una conclusión sencilla, rigurosa y contundente acerca de qué es mejor. Pero es evidente que tener ciertas habilidades, talento y aptitudes hacía algunas tareas hace que realicemos un trabajo determinado con mayor acierto y motivación. 

El problema aparece con puestos donde se requiere disponer de una titulación que te habilite para ejercerla (como por ejemplo para ser abogado, médico, etc.), o aquellos que deseen trabajar para la Administración Pública.

Desde mi punto de vista, si alguien me preguntara si contrataría a alguien con un titulo o con habilidades para ejercer un puesto determinado, quizás sería de los que se quedasen con ambas cuestiones (disponer de un titulado con habilidades), pero si solo tuviese una opción, me quedaría con el que tiene habilidades, por diversas cuestiones, pero sobre todo, porque posiblemente su motivación hacia el trabajo a desarrollar sea mayor porque le conllevará un menor esfuerzo.
"Podremos tener diez títulos, pero lo que realmente marcará la diferencia será nuestra valía, la capacidad de ser autodidactas, de aprender constantemente durante toda la vida de una manera eficaz para estar actualizados y dar respuesta a las demandas del mercado laboral".
En cualquier caso, disponer de un título académico nos permite alcanzar mejores cuotas de empleo y tener acceso a empleos mejor remunerados, según recogen diversos estudios y estadísticas. Así que te animo a que te formes y aúnes tus habilidades, talento y aptitudes en pos de aquello que sabes hacer mejor o que te hace sentir bien.

PD. Me ha llamado la atención este artículo:

Cualidades que marcan la diferencia

A la hora de buscar trabajo, el título no lo es todo. Hay otras capacidades que debes desarrollar para asegurarte el éxito. Hoy en día, es especialmente importante preocuparse para adquirir:

  • Sensemaking: transformación de los estímulos en nuevas ideas
  • Inteligencia social
  • Pensamiento innovador y versátil
  • Lenguaje media digital
  • Transdisciplinariedad
  • Mentalidad de diseño
  • Competencias multiculturales
  • Pensamiento computacional
  • Manejo de la información y los datos
  • Colaboración virtual

5 abr. 2018

¿Se puede aprender a ser CARISMATICO?


¿Se puede aprender a ser CARISMATICO? Es una interesante pregunta, con una respuesta controvertida. En esta respuesta encontramos a dos bandos, los que creen que somos lo que somos por nuestros genes y otros que dirán que somos lo que somos por lo que aprendemos. Pau Forner Navarro, autor del blog Habilidad Social y autor del libro "Dirige tu Vida" (Planeta), es de los que piensan que somos lo que aprendemos a ser:
"Por fortuna, la ciencia también ha demostrado que las habilidades sociales y la inteligencia emocional pueden aprenderse. Aunque mucha gente cree que son innatas porque no recuerdan haberlas aprendido, lo hicieron durante su infancia."
También tiene una opinión sobre la felicidad, que se acerca a la mía:
Y es que estudios como el que siguió a tres generaciones de participantes durante 75 años no paran de demostrar que lo que realmente te hará feliz no es tener el trabajo de tus sueños, una salud de hierro, ser reconocido internacionalmente o tener suficiente dinero para hacer lo que quieras. Lo que separa al 10% de la población más feliz son sus relaciones sociales.
Os dejo con una entrevista que realiza con Victor Martín donde responden a cuestiones de por qué algunas personas son percibidas como personas más carismáticas y seguras de sí mismas, y te gustaría ser percibido como alguien más carismático; si quieres tener más confianza y potenciar tus conexiones con otras personas, en esta entrevista descubrirás las claves para lograrlo.



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